Prepara la imagen y evalúa el resultado vectorial
Antes de convertir una imagen a SVG, revisa la calidad del original y el uso previsto. Estas comprobaciones te ayudan a decidir qué conservar y qué simplificar.
Elige un original nítido y bien recortado
Utiliza la imagen original cuando sea posible, en lugar de una captura con bordes, botones u otros elementos alrededor. Recorta el espacio innecesario y deja un margen razonable junto al motivo. Si tienes varias versiones, elige la que conserve los contornos más definidos. Ampliar una imagen muy pequeña no recupera sus detalles; además, los artefactos de compresión pueden convertirse en formas indeseadas. Al convertir PNG a SVG desde un original transparente, revisa primero los bordes claros y los píxeles parcialmente transparentes.
Revisa el fondo antes de subir el archivo. Una textura de papel, una sombra o un borde sucio pueden interpretarse como parte del dibujo. Si necesitas limpiarlos, prepara una copia con tu editor de imágenes y conserva el original para comparar. Vigila que ese ajuste no borre líneas finas ni huecos importantes. Cada carga admite una imagen de hasta 10 MiB. Para convertir JPG a SVG, conviene distinguir los halos de compresión y el ruido de fondo de los detalles reales.

Inspecciona las líneas finas y el fondo
El dibujo botánico utiliza líneas azul oscuro sobre un fondo blanco cálido. Observa cómo el trazado representa las curvas de las hojas y el área que las rodea.
Decide qué colores y detalles son esenciales
Un logotipo plano suele depender de su silueta y de unas pocas zonas de color. Una fotografía contiene sombras, texturas y transiciones mucho más complejas. Define qué necesita seguir siendo reconocible en el resultado. Si buscas un símbolo pequeño, algunas luces y detalles mínimos pueden omitirse para facilitar la edición. Una paleta reducida también puede ayudarte a integrar el gráfico en una interfaz.
La vectorización interpreta esos detalles como formas y puede simplificarlos. Una mayor cantidad de trazados no garantiza más utilidad. Para conservar un aspecto fotográfico, el mapa de bits original puede ser más adecuado; para una ilustración reducida, una interpretación más sencilla puede funcionar bien. Compara el resultado con el objetivo de diseño, además de compararlo con la imagen.
Verifica que los vectores sean útiles
Compara la vista previa con el original al mismo tamaño y amplía después los contornos, los huecos y las letras. Un archivo llamado SVG también puede contener una imagen de mapa de bits incrustada; la edición vectorial necesita formas y trazados reales. Este flujo genera trazados editables. Revisa el resultado concreto, ajusta las zonas problemáticas en Studio y abre el archivo exportado en su aplicación de destino para comprobarlo.
